martes, 8 de septiembre de 2009

En la tienda

- Y luego? no vas a decir nada??? - dijo ella con un sutil tono de reclamo.

El tomó aire pausadamente para darse su tiempo. Necesitaba escoger cuidadosamente las palabras que saldrían de su boca. Sentía ese deseo tan incontenible de expresarle sus sentimientos. Quería decirle cuanto se sentía atraído por ella. Buscaba un poco de poesía en sus labios para pintarle la escena de ellos dos juntos, siendo uno. Ansiaba contarle como no dejaba de pensar en ella, en sus ojos despistados y elegantes, su nariz escasa y bien definida, sus labios totalmente equilibrados con sus dientes, que lo invitaban a besarle con cada sonrisa. Le urgía abrazarla de esa manera torpe y estrujante y para olvidar la pregunta planteada y elevarse en un sentimiento que hiciera desaparecer el mundo. No podría evitar decirle lo mucho que la admiraba, lo tanto que la extrañaba con cada despedida, lo mucho que añoraba vivir cada segundo junta ella y permanecer en un estado estacionario por siempre perdido en su mirada...
Soltó el aire y juntó todo el valor que pudo encontrar dentro de sí para decir:

- Se te ve bien... aunque me gusta más la morada -

- La morada? - contestó ella - si, tienes razón, me llevaré la morada -

Después de pagar en la caja, salieron de la tienda, donde el dejó como pago sus sentimientos, a cambio de una simple amistad...

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