Quiénes son estas personas que nos hacen sentir bien? Qué es lo que hacen para lograr robarnos una sonrisa, hacernos pasar un buen momento, sentir paz? Son los ángeles en nuestro camino...
Recuerdo que alguna vez, una persona muy querida me dijo: "Tu eres mi ángel". Y recuerdo bien el momento y la situación en que me lo dijo. Todo tenía que ver con el hecho de que en su momento, yo estuve alli para ella... para platicar, para escucharla, para compartir ratos, para sonreir por sonreir, para llorar cuando hubo que llorar... recuerdo que todo eso sucedió sin que yo me lo propusiera... simplemente sucedió porque yo era asi y ella era asi... y coincidimos para ser un angel para cada quien... ella tambien fue mi ángel. Sin embargo, cuando ella me lo dijo, dentro de mi, me senti muy bien, y me propuse ser esa persona que estaría para ella en todo momento y en toda circunstancia, estar allí cuando más me necesitara, cuando nada importara mas que estar a su lado, coincidiendo en nuestras vidas, compartiendo momentos, ya sean alegres o tristes, trágicos o emotivos, simples o complicados, tranquilos y divertidos... y reconocí mi humanidad en el momento en que no pude estar alli, con ella, cuando más me necesitó... o más bien, cuando más la necesitaba yo a ella. Y ahora caigo en la cuenta que justo en el momento en que se me ocurrió tomar la desición de estar alli, de poner mi voluntad para que eso sucediera, fue cuando perdí mi toque angelical para reconocerme como humano... y como todo destino de humano, fallé...
Y como recuperar ese estado, cuando ya no podía regresar el tiempo? Cómo recuperar esa sonrisa, ese aliento, esa compasión que alguna vez existió? La realidad es que jamás la recuperaré, pero puedo ser un ángel para otras personas, tal como me he topado con muchos ángeles en mi camino, y hasta ahora me hago consciente de su belleza. Ese ángel que te sonríe sin razón, que comparte una plática sincera contigo, que te escucha con atención cuando quieres mostrarte; ese ángel que te invita a vivir la vida intensamente, a creer en que la cotidianidad del día es especial y única... tal como lo es... tantos ángeles que se han topado en mi camino, que me han regalado un motivo para dar el siguiente paso, que han permitido que en mi humanidad, los admire; cada uno de ellos y ellas, que simplemente, en su estado angelical, me han acompanado...
Cómo reconocerlos? Dónde estan? Por qué no los vi antes? Por que no estaba listo para hacerlo. Porque vivía cegado queriendo ver humanos, ver semejantes desde mi perspectiva humana, olvidándome de que yo tambien, alguna vez, fui un ángel para alguien más, y que en esa condición, pude verla a ella también como mi ángel.
La receta secreta? Ser.
Ser un ángel, solo eso. Dejar a un lado los voluntarismos, los deseos, las intenciones que sólo condicionan mis acciones, mis pensamientos, mis actitudes. Ser un ángel cada día, en todo lugar y en todo momento, con cada respiro y cada pensamiento...
Ahora entiendo la frase del buen Albert: "Puedes pasar la vida creyendo que nada es un milagro... o creyendo que todo es un milagro". Me convence la segunda opción.
Recuerdo que alguna vez, una persona muy querida me dijo: "Tu eres mi ángel". Y recuerdo bien el momento y la situación en que me lo dijo. Todo tenía que ver con el hecho de que en su momento, yo estuve alli para ella... para platicar, para escucharla, para compartir ratos, para sonreir por sonreir, para llorar cuando hubo que llorar... recuerdo que todo eso sucedió sin que yo me lo propusiera... simplemente sucedió porque yo era asi y ella era asi... y coincidimos para ser un angel para cada quien... ella tambien fue mi ángel. Sin embargo, cuando ella me lo dijo, dentro de mi, me senti muy bien, y me propuse ser esa persona que estaría para ella en todo momento y en toda circunstancia, estar allí cuando más me necesitara, cuando nada importara mas que estar a su lado, coincidiendo en nuestras vidas, compartiendo momentos, ya sean alegres o tristes, trágicos o emotivos, simples o complicados, tranquilos y divertidos... y reconocí mi humanidad en el momento en que no pude estar alli, con ella, cuando más me necesitó... o más bien, cuando más la necesitaba yo a ella. Y ahora caigo en la cuenta que justo en el momento en que se me ocurrió tomar la desición de estar alli, de poner mi voluntad para que eso sucediera, fue cuando perdí mi toque angelical para reconocerme como humano... y como todo destino de humano, fallé...
Y como recuperar ese estado, cuando ya no podía regresar el tiempo? Cómo recuperar esa sonrisa, ese aliento, esa compasión que alguna vez existió? La realidad es que jamás la recuperaré, pero puedo ser un ángel para otras personas, tal como me he topado con muchos ángeles en mi camino, y hasta ahora me hago consciente de su belleza. Ese ángel que te sonríe sin razón, que comparte una plática sincera contigo, que te escucha con atención cuando quieres mostrarte; ese ángel que te invita a vivir la vida intensamente, a creer en que la cotidianidad del día es especial y única... tal como lo es... tantos ángeles que se han topado en mi camino, que me han regalado un motivo para dar el siguiente paso, que han permitido que en mi humanidad, los admire; cada uno de ellos y ellas, que simplemente, en su estado angelical, me han acompanado...
Cómo reconocerlos? Dónde estan? Por qué no los vi antes? Por que no estaba listo para hacerlo. Porque vivía cegado queriendo ver humanos, ver semejantes desde mi perspectiva humana, olvidándome de que yo tambien, alguna vez, fui un ángel para alguien más, y que en esa condición, pude verla a ella también como mi ángel.
La receta secreta? Ser.
Ser un ángel, solo eso. Dejar a un lado los voluntarismos, los deseos, las intenciones que sólo condicionan mis acciones, mis pensamientos, mis actitudes. Ser un ángel cada día, en todo lugar y en todo momento, con cada respiro y cada pensamiento...
Ahora entiendo la frase del buen Albert: "Puedes pasar la vida creyendo que nada es un milagro... o creyendo que todo es un milagro". Me convence la segunda opción.
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