viernes, 2 de marzo de 2007

Nadie cosecha lo que siembra...


Es común escuchar la frase: "lo que siembres, cosecharás", muchas veces referido a las malas acciones que hagas, como opción de reflexión para regresar al buen camino.
La realidad es que nadie cosecha lo que siembra... en lo que a relaciones personales se refiere. Solo hay que pensar, por ejemplo, en ese maestro perro que le hace la vida dificil a sus alumnos, y que mas tarde, alguno de sus alumnos llegara a ser maestro, y en su papel, y por la manera en que aprendió, le hará la vida dificil a sus alumnos tambien... y los alumnos que culpa de que su maestro tuvo una experiencia de ensenanza atropellada? Lo que sembró el primer maestro, lo cosechan los alumnos que ni siquiera lo conocieron. Igual es el caso del padre que golpea a sus hijos, y que en un tiempo despues, por la experiencia traumatica, los hijos golpeados se desquitarán con sus respectivos... y estos últimos, que culpa tienen de que su abuelo haya sido violento? Ellos cosechan lo que antes fue sembrado en su padre, y que ni la debian ni temian. Y asi puede haber muchos ejemplos donde lo que alguien sembró en una persona, los frutos serán cosechados por alguien más.
Aunque no necesariamente los frutos debieran ser expresados negativamente o buscando culpables... creo que en lo que a parejas se refiere, los frutos tienden a darte una lección de vida que te acerca a tu condición humana, y con en ella, a la conciencia del amor.
Es típico que cuando una parejita empieza a andar, la elección de cada uno se basó en un checklist de buenas cosas contra alguna que otra desventaja, apoyada por una sensación de andar caminando sobre las nubes. Conforme se desarrolla la relación, hay exigencias que comienzan a causar conflictos, malos entendidos, y desilusiones... comienzas a poner los pies en la tierra y a fijarte más en ese checklist, anotando algunas otras líneas en la parte de desventajas. Sin embargo, irónicamente, esos conflictos te dan a conocer como persona, y te permiten conocer más a tu pareja... y comienzas a sembrar en ese ser semillas de lo que estas buscando. Si el conflicto es atencion, siembras interes, si quieres compromiso, siembras pasión, si buscas comprensión, siembras madurez, si necesitas confianza, siembras honestidad... semillas que a través de la interacción entre los dos, comienzan a buscar un lugar en el corazón del correspondiente, en busca de tierra fértil.
Y te das cuenta, que desde que comenzaste esa relación, estas cambiando, lo que pensabas antes, puede que dejes de pensarlo, lo que alguna vez creiste, toma una dimensión diferente, lo que estabas buscando, comienzas a encontrarlo... son esas semillas que empiezan a crecer dentro de ti, y de tu ser amado... es ese crecimiento personal mientras comparten tiempo juntos.
Pero como todo en esta vida, te enfrentas con las estaciones... y cuando llega el invierno, las hojas se caen, la planta reune todos sus nutrientes, y busca sobrevivirlo... de igual manera sucede, cuando despues de un tiempo, te encuentras evaluando tu checklist, y dandote cuenta que ya hay mas palabras en las desventajas que en las que ventajas que alguna ves evaluaste... y que ese sentimiento de caminar sobre las nubes ahora parece ser en un camino accidentado, con piedras y espinas a cada paso... te encuentras cansado, sin alimento que te ayude a dar un paso mas... comienzas a reunir nutrientes de donde puedas...pero la impaciencia por que llegue la primavera te nubla la vista y decides terminar... terminas con todo eso que alguna vez se sembró en ti, lo cortas y lo tiras a la hoguera del olvido, permites que se queme cada trozo, cada hoja, cada astilla hasta que no queda nada más... y despues del incendio, crees que ya estas listo para seguir adelante, para buscar a alguien mas, para comenzar de nuevo la busqueda de esa persona especial, de esa cosecha de frutos que te alimenten con vida...
Pero tambien te encontrarás con la sorpresa de que muchos de esas semillas alguna vez sembradas en ti, darán su fruto despues del fuego, tal como lo hacen algunas coniferas en los bosques del norte... Y te darás cuenta que ahora tienes algo más que ofrecer, algo que te acerca a tu humanidad y te hace darte cuenta de tu capacidad de amar, de sentir, de creer... Y eso que decidiste lanzar al fuego, ha dado nuevos frutos que te ligan a esa persona que los sembró en ti y hasta que no se lo agradezcas, no podrás ofrecerlos... y tambien deberás agradecer por el fuego, que al quemarte, te dio vida... porque sin ello, ese fruto nunca hubiera podido ser. Sin embargo, cuando te des cuenta de este nuevo hallazgo, esa persona que sembró en ti eso que ahora disfrutas y te da vida, ya no estará alli para cosecharlo... y tantos frutos como hayan crecido en ti, los vendrá a cosechar alguien más... y todo lo que hayas sembrado, dará frutos en su momento, pero no los comerás... Nadie cosecha lo que siembra...
Tal vez desde esta perspectiva, no existan fracasos en las relaciones amorosas, mas bien, son ensenanzas y ayuda para encontrar la plenitud como seres humanos. Tal vez eso que llamamos fracaso, realmente es la necesidad de crecer frutos que nos alimenten, y con cada relación, si dejamos que la semilla caiga en buena tierra, nos haremos concientes de la belleza seductora de ser seres imperfectos, seres que creen en encontrar alimento que les de vida. No estabas listo para dar vida, simplemente era tiempo de labrar la tierra, de encontrar nuevas semillas, y con ellas, más esperanza.
Tal vez esas relaciones que llamamos exitosas, son el resultado de una buena cosecha, cuando los frutos que tienes alimentan a tu pareja, y los que encuentras te nutren hasta saciarte... te dan vida para esperar cada primavera y maravillarte con la hermosura de las flores, la bondad de su aroma, y la esperanza de cosechar y nutrirte de ese alimento una vez más...

1 comentario:

Prudence dijo...

quién iba a pensar que justamente un año después de que escribieras esto, tu loca prima lo iba a necesitar...

:D