Creo que de un tiempo para acá, me he dedicado a querer vivir la vida como si fuera la última vez que algo fuera a suceder... me esfuerzo en querer aceptar una última mirada, un último gesto, una última despedida. Intento guardar cada detalle en mi mente, cada recuerdo que anhelo no olvidar a causa del tiempo... el aroma que existía, la temperatura del ambiente, la luminosidad de la escena, el contraste entre los objetos, la sensación en mis manos, el nerviosismo cosquilleante en mi estomago a causa de la consciencia de saber que ese momento no regresará jamás... y que tendré que vivir con ello...
Cada vez que sucede, cada vez que quiero atesorar un momento en mi caja de recuerdos, saltan a los ojos de mi mente imágenes de todos los recuerdos anteriores, que buscan relacionarse con el nuevo, para generarle una raíz más fuerte, algo que me impida olvidarlo. Sin embargo, lo inevitable sucederá... y con el tiempo, esos detalles ser irán cubriendo de una neblina ligera de olvido, borrando poco a poco, cada detalle de la imagen, opacando el recuerdo del aroma, aligerando la sensación de vida que tuve alguna vez...
Pero me he encontrado con la dicha de comenzar nuevos proyectos, descubrir sensaciones, hacerme consciente de mi entorno y como me relaciono con él. Y estas nuevas experiencias me han hecho reflexionar que, inconscientemente, cada vez que te sucede algo por primera vez, se ancla a tu mente, permaneciendo inalterable a través del tiempo. Cómo olvidar, por ejemplo, la primera vez que te subiste a una montaña rusa, la sensación de tu primer beso, la tristeza de una separación inevitable... y tantas experiencias que te definen por el hecho de haberlas experimentado "por primera vez". Cuando esto sucede, no necesitas esforzarte en percibir los detalles, solo se quedan grabados en tu mente y tu corazón por siempre...
Así puede ser, que en la consciencia de la realidad que te rodea, lo más significativo sea vivir las cosas como "si fuera la primera vez", a pesar de encontrarte en una rutina o enfrentando algo conocido, pues en la percepción de los detalles ínfimos que te regala la mente cuando se encuentra tan atenta y vigilante, podrás vislumbrar una sensación de paz y consuelo, aunada a la euforia de vivir la vida plenamente... sin enfuerzo, dejando fluir el crecimiento de tu consciencia, y con ella, la estabilidad de vivir en cambio constante que te empuja a seguir cada dia.
No por ello pretendo cometer los mismos errores una y otra vez... el aprendizaje de cada experiencia te forma, y muchas veces te hace inválido a conocer nuevas realidades, sin embargo, la actitud perceptiva de querer vivir las cosas como si fuera la primera vez te ahorra todo ese esfuerzo innecesario en busqueda de un recuerdo, que en la inocencia de los detalles, la vida te regala.
Siempre hubo una primera vez...
Siempre habrá una primera vez...
Siempre hay una primera vez...
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